Eventos deportivos en canales privados: ¿Poderoso caballero es don Dinero?

Pink Sauce analiza con su peculiar estilo las recientes Transmisiones deportivos en los canales privados en la televisión colombiana.

Opinión: Transmisiones deportivos en los canales privados
opinion

Esta vez quiero poner mis ojos sobre la forma como Caracol y RCN están acaparando (si, con toda la connotación negativa de este verbo) los derechos de grandes eventos deportivos internacionales y están haciendo transmisiones verdaderamente espantosas, rayando hasta en lo guiso.

En un país donde el futbol acapara el 80% o más de la sección deportiva de los noticieros nacionales, es apenas obvio que el lenguaje del balompié absorba a los narradores y comentaristas deportivos. Otros deportes son tratados más por moda que por real vocación informativa. Y ahí vienen los problemas: Se sigue a un deporte solo porque un colombiano figura en él, no necesariamente para informar a una audiencia específica. Con el riesgo subsecuente de exaltar en demasía a un deportista y luego relegarlo cuando las cosas no le salen bien. Lo vivimos hace unos años con Juan Pablo Montoya, lo hemos vivido con Falcao, con James, hasta con Mariana Pajón…

En materia futbolística, como ya lo analizamos antes, no tenemos salvación: O nos acostumbramos a la ramplonería de Caracol o a la de RCN. Cada cual con sus muletillas ridículas y vergonzantes, sus gritos de locos posesos cuando un seleccionado patrio (o de los afectos del canal, como pasa en RCN, que emite el torneo local) anota un gol. Aunque, en cuestiones de recordación de marca, es indudable que Gol Caracol ganó por goleada la partida a Colombia grita gol, no lo hace con una transmisión con calidad, al margen de lo que digan las cifras de rating. Ambas se igualan por lo bajo.

RCN ha comprado derechos de emisión de determinados eventos, tan solo para hacer poco menos que el ridículo: Compraron el Giro de Italia, y lo emitieron más por su señal HD, que a nadie trasnocha, con escasos segmentos serruchados en el canal abierto. Con la Eurocopa, es mejor correr tupido velo a la forma como fue emitida y narrada, ¡qué oso de narración nos daban Eduardo Luis o Casale! No hablemos más de esa derrota vergonzante que fue la Copa América Centenario, que suficiente fue ver lo que hicieron con el partido Uruguay-Jamaica. Desde ya, me hago cruces de lo que nos espera con ellos en las Olimpiadas en Río 2016. Si con la Vuelta a Colombia la volvieron un evento donde lo más importante, los premios de etapa, nunca fueron de conocimiento público, ¿qué esperamos después?.

Pero si por RCN llueve, por Caracol no escampa: Es normal que la venta de los derechos de emisión de torneos internacionales se vuelva una puja de quien da más, pero haberle quitado la opción que tenía Señal Colombia de cubrir el Tour de Francia, tan solo por la envidia de aquel premio India Catalina que Señal Deportes logró en 2016 por la emisión del Tour del 2015 es una de las jugadas empresariales mas ruines y miserables de tiempo presente. A golpe de chequera, se llevaron a los comentaristas, y claro, los redujeron a nivel de celebridad de medio pelo, de esas de las que les encanta hablar en La Red.

La narración deportiva de ese tercer lugar de Nairo Quintana en tierras francesas en 2016 se redujo a un sainete de mal gusto, plagado de alaridos innecesarios, o de historias truculentas y mal investigadas en Noticias Caracol, como aquella del envenenamiento de unos presuntos familiares del ciclista que luego resulto que eran tan solo vecinos de su familia. O la colombianada predecible de ir a la casa de Pantano cuando este ganó una etapa. Alguien debería decirle a Ricardo Orrego que está a esto de ser el Faryd Mondragon de Caracol, el que repite lo obvio, los lugares comunes, la perogrullada… Eso sí, emitieron el tour francés embutido casi a los empujones en su infumable programa matutino de lunes a viernes y como cualquier peliculita del montón durante los fines de semana. El que quisiera verlo completo, haberse ido a ESPN o véaselo en la señal HD: No pueden cortarle cuota de pantalla a los anunciantes de Día a Día. Ni al eliminado de turno del Desafío Superhumanos, eso si nunca, dirán en La Floresta…

Decía Quevedo “Poderoso caballero es don Dinero”. Gracias a él, el monopolio de los canales privados hace de las emisiones deportivas de torneos internacionales o de ligas extranjeras en Colombia el súmmum del mal gusto, la oda a la gritería, reducidos a las pírricas victorias de los deportistas nacionales, a los que en otras circunstancias no pasan de ser una mera anécdota. En lo personal, prefiero el savoir faire de Señal Deportes, que sin obligarnos a ver una señal HD, ha entendido bien lo que es un servicio público de entretenimiento e información deportiva a la vez, pero sin estridencias.