Opinión: Laura, La Santa colombiana y el milagro que no se dio

Muy difícil que el Canal Caracol pretenda recuperar el liderato de las 9 de la noche cuando su fórmula Laura, es una colcha de retazos.

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Caracol sigue sobreexplotando la veta de las bionovelas con Laura, la santa colombiana, polémica minitelenovela (me resisto sistemáticamente a llamar “serie” a algo que se emite de lunes a viernes) sobre la vida de Laura Montoya Upegui, la primera santa colombiana.

Al momento de su canonización, en 2013, inventé un hashtag que era #UnMilagroDeLaMadreLauraSería… y el milagro es que Caracol logre recuperar con esta producción el horario de las 9 p.m. Vistos los resultados de rating de anoche, donde fue vapuleada por su rival directo, que viene en franca recuperación de audiencia –no así de calidad-; vemos que es muy difícil lograrlo con una producción tan “ni chicha ni limoná” como Laura. Veamos porqué:

Esta es la primera bionovela en mucho tiempo (desde La Pola) que no tiene que ver ni con un cantante ni con un delincuente. Lo cual es de agradecer, porque nos ahorra ver cantar a la protagonista así el libreto no lo exija; o exaltar cual personaje de ficción a quienes han contribuido a nuestra mala imagen como país. Pero ¿Qué se puede decir de un personaje tan “blanco” como la madre Laura? Muy poco. Y lo poco que se va a mostrar, ni siquiera cuenta con el beneplácito de las Hermanas Misioneras de María Inmaculada y de Santa Catalina de Siena. Empezamos con el pie izquierdo.

En segundo lugar ¿Otra vez Julieth Restrepo? La vemos en el prime time en Lady, la vendedora de rosas. La crisis de elencos en nuestros canales privados nacionales ha hecho que veamos, hasta enfrentadas en el mismo horario, a Kimberly Reyes y Natalia Reyes, protagónicas en RCN, secundarias en Caracol. Lo malo fue verla en el episodio inicial personificando a la santa desde cuándo, cronológicamente, apenas contaba con 14 años.

En el primer episodio mostró una fotografía y escenografías bien logradas, sin embargo, el ritmo del episodio lo sentí tan acelerado como pasó con Fugitivos. De 1874 pasamos a 1888 en menos de 25 minutos de emisión. En el libreto del primer episodio, uno sentía una colcha de retazos: Cuando la mandaron al orfanato, y luego se fue a vivir con otros familiares, parecía Candy Candy, lo de ver gente muerta, un argumento casi copiado de El sexto Sentido. Y cuando sus compañeras de clase se dan cuenta que ella no sale ni leer ni escribir y le hacen bullying; Mean Girls, con el personaje de Clara cual Regina George.

En lo personal, no la veré más allá del episodio debut, ya que estoy hasta la coronilla del género de la bionovela. Otra televisión es posible, pero eso es mucho pedirle a Caracol y RCN.