Gana con ganas: Cuando la dignidad del concursante vale menos que los premios

"La dignidad que se pierde concursando en #GanaConGanasRCN no la recuperas ni ganándote el baloto", Pink Sauce.

Opinión: Pink Sauce sobre programa "Gana con ganas”
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Hace ya mucho tiempo, en nuestra televisión nacional tuvimos esa clase de concursos donde los participantes se degradaban a cambio de dinero. Todo por la plata” o hasta “Sábado espectacular” eran ejemplos de ello. Estos formatos nunca fueron vistos con buenos ojos por la crítica especializada, que rápidamente los incluyó en el rótulo de “telebasura”.

La franja ‘Gana con ganas’, con sus tres programas integrantes (Karaoke asesino, de la mano de Adrián Lara, Hágale con Marcela Vanegas y Agárralo y cuéntalo con el youtuber Sebastián Villalobos) peca de lo mismo: explotar la capacidad de los participantes para hacer el ridículo y rebajarse en pruebas vergonzantes, que exponen a sus concursantes a lesiones por puños, patadas, mareos, electrocución, ingestión de líquidos, ruido excesivo, por meterse billetes a la boca, etc.; pero que reflejan una realidad de muchos colombianos: No les importa hacer lo que sea por un estúpido puñado de billetes. Incluso humillarse. O más bien, especialmente humillándose. Este mecanismo de tres programas fusionados en uno solo –cada cual peor que el otro- confunde un poco.

Del venezolano Lara, qué podría decir, él busca su espacio como sea en la televisión nacional: primero lo intentó en el Desafío Marruecos, y ahora cambia de toldas sin apenas despeinarse. De Marcela Vanegas, bien podríamos decir que no tener en la hoja de vida una sola novela o serie exitosa en años pesa en el show business criollo, y por ello, sin empacho alguno, en su segmento son capaces de ponerle a una venerable señora un látigo de sex shop para que haga el oso. Con Villalobos concluyo que lo que tal vez funcione en una plataforma como YouTube no necesariamente significa éxito al trasplantarse a otra, así sus followers alaben semejante despropósito tan repulsivo.

Lejos de tener pruebas que despierten simpatías y premien el intelecto, como pasa con su antecesor ‘Quien quiere ser millonario’, todas las de ‘Gana con ganas’ producen pena ajena, repugnancia y ganas de cambiar de canal. En común, de presentadores y concursantes, podríamos decir aquello de lo que se hace para tragar. Pero el fin, aquí, no justifica los medios. Ni un carro, ni dos, cuatro o siete millones de pesos. Ni siquiera por ser Trending Topic o por ganar en el rating de los sábados –risas-. Nada. Si con esto pretende competir el Canal RCN por casi dos infumables horas frente al humor caduco, plagado de clichés y en franca decadencia de Sábados felices, lo siento, ésta bien puede ser una “prueba no superada”.