Lady, Flor de un día o con demasiadas espinas

Mi principal crítica a las bionovelas, aparte de su excesiva frecuencia, es por el escaso criterio que tienen para elegir los personajes.

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Una de mis principales críticas a las bionovelas, aparte de su excesiva frecuencia, es por el escaso criterio que tienen tanto Caracol como RCN para elegir los personajes cuyas vidas deciden llevar a la pantalla chica. Aquí viene la primera pregunta ¿Qué valor agregado tiene mostrar la vida de Lady Tabares?.

Así como cuestionaba ferozmente a Caracol por llegar a tener en 2015 una franja de tres producciones seguidas de plomo-plomo-plomo, ahora lo hago contra RCN con tener la segunda bionovela (¿o delincuentenovela?) en línea: Primero Diomedes, que cayó en barrena ante sus pésimas actuaciones, y ahora, Lady, la vendedora de rosas, donde veremos en su elenco a muchos de los “mismos-de-siempre” del canal RCN: Julián Román (a quien ya veremos, literalmente, de domingo a viernes en TV) o Ernesto Benjumea (otro que cree que elaborar un personaje es simplemente ponerle o quitarle un bigote, como si se tratara del Señor Cara de papa).

Provisionalmente, Lady heredó las buenas cifras que le dejase la primera “temporada” (suenan risas grabadas) el refrito de Sala de urgencias. Tan es así, que su debut lideró la tabla de rating del día de ayer, algo que hacía rato no lograba una producción de las 10 de la noche, Pero esto bien puede ser flor de un día. Muy complicado es competir contra un partido de la Selección Colombia.

¿Cuál es el precio por este liderato? Tal vez el de atosigar al televidente de Las Américas con su promoción excesiva durante los últimos días, donde cada dos comerciales, venía uno sobre Lady. O embutiéndole una trama predecible desde el vamos. Por más licencias creativas (siguen más risas) que se tomen los libretistas, es sabido que Tabares fue procesada penalmente y hoy tiene brazalete electrónico.

El primer episodio, como toda bionovela (porque, vista una, vistas todas) mostró las duras condiciones de la infancia de Tabares en las comunas de Medellín. Pero, como pecan muchos de los episodios debut, tenía demasiada información junta. Al comienzo, volvimos al estilo narrativo en retrospectiva, pero esta vez, con el uso y abuso del slang paisa con acentos forzadísimos (ejemplos: Majida Issa, Julieth Restrepo o Viña Machado).

Pero, claro, siempre nos doran la píldora con el salero de los actores infantiles, en especial la que personifica a la protagonista en sus comienzos (en este caso, Michelle Orozco). Lo mismo pasó en Diomedes… pero todo eso es pasajero. Tan pasajero como el cabezote, que escasamente llegamos a ver en el estreno.

Algunos cuestionan mis posts pensando que solo hablo mal de los productos que se estrenan. Yo les reto a que me digan una, tan solo una cosa positiva de este programa que estamos mencionando. Una cualidad que resista cualquier análisis.