Hermanitas Calle o el encuentro de los lugares comunes de las bionovelas

Caracol dio paso a Hermanitas Calle, enésima bionovela que torna el nuevo duelo de las 9 de la noche.

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En los años 90´s, el grupo The Sacados hizo una canción llamada “Paren de venir”, alusiva a la avalancha de cantantes y celebridades que visitaban Argentina.

El largo listado de esas celebridades bien podría extrapolarse a lo que ya pedimos muchos con el género de la bionovela: Paren de hacerlas, que ya nos estamos aprendiendo de memoria todos sus lugares comunes.

Para comenzar el listado del cliché, la identidad visual de esta producción tiene un lejano parentesco con Nadie es eterno en el mundo. Con La Ronca de oro comparte muchas otras cosas más: aparte del género musical, comparte el vicio de poner a cantar a las protagónicas, así el libreto no lo exija. También elementos como la mamá regañona, el hermano mayor bien crápula, la escena de un jeep que anuncia un evento musical. Mientras en La Ronca le destruyeron un órgano, a las Hermanitas Calle les destrozaron una guitarra. Con Rafael Orozco, el ídolo también comparte eso de poner a las protagonistas a cantar los temas que las harían famosas desde su juventud, en un clarísimo error temporal ya muy trillado.

Otro de los vicios recientes de Caracol es creer que con una bella fotografía o escenografías se compensan los baches argumentales, que hicieron quedar este primer episodio como algo inconexo, sin pies ni cabeza. Las locaciones vistas parecen aquellas rechazadas de La Bruja, La Ronca de Oro, Esmeraldas o Laura, la santa colombiana.

Aunque tal vez se enfrentó a la fase más floja y peor lograda de Diomedes, el cacique de la Junta (su rival de horario en RCN); logrando marcar ligeramente por encima de los 10 puntos en su debut, nada está escrito para esta producción. Poco a poco, los televidentes pasan factura a los injustificados e irrespetuosos recortes y alargues de horarios de emisión en el canal de las tres letras, que, aunque sigue ganándoles, ya siente que se le acortan distancias en la franja de las 9.

Llega un momento en que quieres ver Las Hermanitas Calle…pero con el botón de MUTE encendido. Pero el público colombiano, a veces tan básico, se traga sin chistar bodrios como Amor sincero, Rafael Orozco, el ídolo o Diomedes, el cacique de la junta y los vuelve éxitos. No estoy pidiendo hacer una TV elitista, sino que hagan producciones decentes, no clones baratos de una bionovela tras otra.