Amparo Grisales y su obra

Por: John Peña

hace 7 años

Amparo Grisales, su talento y su carisma le han dado el título de la actriz con mayor reconocimiento nacional y proyección internacional. Su belleza la ha llevado a ser la figura más fotografiada por las más importantes publicaciones del país.

En television es recordada por sus trabajos en El Gallo de Oro, Los Pecados de Inés de Hinojosa, En Cuerpo Ajeno, La Sombra del Deseo, por nombrar algunas de las más exitosas; y es la actriz colombiana con mayor participación en producciones cinematográficas tanto nacionales como extranjeras. Debutó en teatro con El último de los amantes ardientes de Neil Simon; y fue la inolvidable protagonista de Doña Flor y sus dos maridos, un musical basado en la novella de Jorge Amado.

Después de 15 años regresa a las tablas con esta obra, donde demuestra una vez más todo el profesionalismo que ha hecho de ella una actriz integral.

¡No Seré Feliz Pero Tengo Marido!

No seré feliz pero tengo marido refleja con humor y desparpajo las “delicias de vida conyugal” contándonos las desventuras de una mujer casada a lo largo de su matrimonio, “una vocación de servicios” librada como si se tratara de una batalla, un espejo donde más de uno se verá reflejado. Y en el cual, hurgando bajo la superficie, el espectador podrá encontrar verdades, sabiduría cotidiana y una agudeza sin par.

La obra nos proporciona con inteligencia y enseñanza un panorama de convivencia homicida de ilusiones, un retrato colorido y detallado que nos empuja a una solidaridad espontánea con la sufrida esposa que, a pesar de todo, se mantiene firme y que irá regalándonos frases lapidarias e ingeniosas que inmediatamente provocan la reflexión y la risa. La pareja es retratada con humor ácido que convierte a la autora una especie de Woody Allen con faldas.

Mezcla rara de Susanita y Mafalda, esta esposa infeliz usa su propia vida como la más fascinante para las experiencias literarias. Telenovela cruel, contada por episodios, sin resentimientos, pero con gracia y sabiduría, como si hubiera vivido todos esos años de casada solo para poder contarlos algún día, un woman-show imperdible.

Via
Farndula Criolla